ALIANZAS ESTRATÉGICAS

Un 17 de julio de hace 45 años la nave espacial Apolo, la joya tecnológica americana, y su gran rival, la soviética Soyuz culminaron, en plena guerra fría, el primer acoplamiento en órbita. Ese día sus comandantes, Thomas Sttaford y Alexei Leonov, intercambiaron el primer apretón de manos internacional espacial, convirtiendo el espacio en un ámbito de colaboración por encima de cualquier diferencia política que pudiera suceder en la tierra.

En un tiempo record de 3 años, políticos, ingenieros, técnicos y astronautas, superaron infinidad de retos y obstáculos y demostraron al mundo que la cooperación era posible. Supuso, además de un hito en la carrera espacial, un acontecimiento con repercusiones en la opinión pública mundial en el marco de la política de “coexistencia pacífica” entre EEUU y la URSS.

En mi imaginario infantil, más que el viaje espacial, recuerdo que los rusos y los americanos, se hubieran “hecho amigos”.

Desde entonces, hemos ido identificando nuevos retos y desafíos que, sumados a otros ya existentes, se visibilizan en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para hacer del mundo un lugar mejor.

La misión “Apolo-Soyuz”, quizás sea un claro ejemplo de la importancia de uno de dichos ODS. Concretamente el ODS 17, “Alianzas para cumplir los Objetivos” que, hasta el momento, ha sido uno de los objetivos menos desarrollados en nuestro país. Y no es un objetivo desdeñable porque, como señalan desde Naciones Unidas, “las alianzas son el factor de cohesión y el sustento indispensable para el logro de cada uno de los otros 16 objetivos restantes”.

La COVID 19 no ha hecho sino visibilizar aún más, la necesidad urgente de alianzas y colaboración entre todos los actores: los gobiernos, la sociedad civil, el mundo científico, el sector privado y el académico. Precisamente, la pandemia ha supuesto un revulsivo para muchas de estas organizaciones, sacándolas de su área de confort y enfrentándolas a una situación de emergencia en la que colaborar ha sido vital.

Por un lado, las organizaciones se han visto obligadas a trabajar de un nuevo modo, fijándose objetivos comunes, conocidos y muy concretos, estableciendo plazos cortos, con equipos muy enfocados y una ágil toma de decisiones que ha sustituido a la tradicional burocracia de muchas de ellas.

Por otro, ha sido muy positivo cómo, a pesar del confinamiento, dichas organizaciones se han abierto y han salido de sus respectivas “cajas” para acercarse a las nuevas necesidades de sus clientes, sus estudiantes, de la sociedad en general, con magníficos ejemplos de colaboración entre ellas.

Necesitamos estas alianzas estratégicas, pero ¿Cómo se puede seguir propiciando su desarrollo? ¿Cómo hacer que sean efectivas?

Sugiero 10 claves, extraídas de mis aprendizajes “espaciales”:

  1. “Sentido de misión”. Se trata de intentar lograr algo que trasciende incluso a nuestras propias organizaciones, con una visión y objetivos compartidos que sirvan de guía.
  2. Humildad. Siendo conscientes de que solos, no se puede. Los retos son demasiado grandes, las respuestas deben venir de los diferentes actores de la cadena de valor.
  3. Estrategia. Cuestiones como alinear el proyecto con la propia estrategia de la organización, la selección de los socios idóneos y el análisis de los distintos marcos, entre otros.
  4. Generosidad. Una actitud solidaria, que nazca de una preocupación sincera y honesta por las personas y por la búsqueda del bien común, haciendo que cada uno aporte lo mejor.
  5. Comunicación. Es imprescindible una comunicación interna y externa directa, clara, transparente y estratégica. En la misión espacial, los equipos de ambos países se comunicaban indistintamente en ruso o en inglés.
  6. Colaboración. Serán necesarios un respeto al conocimiento diverso que venga de fuera de nuestro entorno, y una apertura a la co-creación de soluciones innovadoras.
  7. Cohesión. No en vano “Soyuz” significa “unión”. Unión en el propio equipo, pero también con los partners, poniendo el foco en lo que nos une, más que en lo que nos separa.
  8. Confianza. Que surja de la unidad de propósito, de la transparencia, la intención y la capacidad de las partes. Que sea algo dinámico que evoluciona según avanza la relación
  9. Compromiso. La colaboración debe nacer de un sentido de la responsabilidad que conecte el propósito de cada organización con la voluntad firme de lograr el éxito de la misión.
  10. Liderazgo. Se precisan líderes visionarios, que imaginen cómo deberían ser las cosas y den los pasos necesarios para hacer que ocurran. Que abracen la misión y hagan que los demás la abracen. Que asuman riesgos, escuchen activamente, responsables, empáticos, auténticos e inspiradores.

He podido comprobar personalmente, el impacto que pueden llegar a tener este tipo de colaboraciones. Concretamente, hablo del Proyecto Promociona, en el cual he tenido la suerte de participar. Una iniciativa que parte de una colaboración entre la CEOE y el Instituto de la Mujer, con ESADE como partner académico, cuyo objetivo es que más mujeres alcancen puestos de alta dirección en las empresas, sensibilizándolas sobre la necesidad de avanzar hacia un liderazgo compartido.

Las cifras son la prueba del éxito de esta alianza estratégica. En sus 12 ediciones (7 en España, 4 en Chile y 1 en Portugal), han formado a 834 directivas de 600 empresas, habiendo promocionado el 51% de las participantes.

De hecho, la misma alianza, ha hecho posible otra nueva iniciativa, el Proyecto Progresa, para formar mujeres profesionales con alto potencial, pero con menos experiencia. Ambos proyectos son claves en la formación del líder que el mundo necesita.

Ahora, que nos empezamos a mover en la era post-COVID-19, es esencial no perder lo avanzado. El éxito de la misión espacial “Apolo-Soyuz” no hubiera sido posible si no hubiera sido impulsada por grandes líderes.  Hoy ocurre igual. De la manera en que los líderes “repiensen” sus organizaciones, visualicen el futuro y busquen alianzas estratégicas para avanzar, dependerá, no sólo la supervivencia de aquellas, sino que se logre un mundo más sostenible, más justo y más habitable para todos.

Publicado por Begoña Pérez de Lema

Creo en las marcas que alumbran, no que deslumbran. Y en las voces que tienen algo que decir. Llevo más de 25 años trabajando en comunicación, marca y educación. En ese recorrido he visto algo que se repite: las marcas que conectan de verdad, personales o institucionales, son las que tienen una voz reconocible, coherente con quienes son y con lo que defienden. Ese es mi terreno: ayudar a profesionales e instituciones a encontrar esa voz, alinearla con su propósito y comunicarla con criterio. Humanizar marcas. He desarrollado esta mirada desde dentro de algunas de las escuelas de referencia del país. He ocupado posiciones de responsabilidad en comunicación y relaciones institucionales en la Universidad Pontificia Comillas y en Advantere School of Management, una trayectoria que hoy pongo al servicio de un proyecto profesional propio. Así trabajo hoy: 💼 Como consultora de marca y comunicación con propósito, acompaño a instituciones educativas, equipos directivos y profesionales en momentos clave de transición, posicionamiento o transformación. Mirada estratégica, lenguaje humano. 🎓 Como docente, soy profesora invitada y formadora en programas de grado, máster y executive education en instituciones como Deusto Business School, Universidad Pontificia Comillas, Advantere School of Management, Universidad Panamericana y UDIT, donde imparto módulos de marca personal, comunicación con propósito y posicionamiento profesional. ✍️ Como escritora, soy coautora de varios libros sobre networking, felicidad en el trabajo y marca personal, y comparto reflexiones, herramientas y casos en mi blog convalor.blog, además de colaborar con artículos en medios y publicaciones especializadas. 🎤 Como speaker, intervengo en foros nacionales e internacionales sobre marca personal, liderazgo con propósito, comunicación estratégica y el papel de la identidad en el desarrollo profesional. He colaborado con organizaciones como LinkedIn, CEOE Campus, EAIE y otros foros del ámbito educativo y empresarial. Todo este trabajo se articula a través de la metodología "Con Valor", de la que soy creadora, construida sobre tres pilares: ✨ Autoconocimiento profundo ✨ Claridad de propósito ✨ Comunicación auténtica Soy además coach certificada en marca personal y miembro del Personal Branding World Directory. Una convicción guía todo lo que hago: La marca con propósito, personal o institucional, brilla para alumbrar, no para deslumbrar. Y la voz, cuando es auténtica, no necesita levantar el tono para hacerse oír. ✨ 📩 Hablemos: www.convalor.blog | contacta@convalor.blog Temas clave: Marca personal · Comunicación estratégica · Voz y posicionamiento · Marca con propósito · Storytelling · Liderazgo y propósito · Comunicación institucional · Marketing educativo · LinkedIn · Thought leadership

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